La tecnología permitirá realizar una misión camino al sol.
Dos naves espaciales propulsadas por la energía de la inercia, por la falta de roce en el espacio, y la propia energía del sol.
Mientras las naves van camino al sol, una va dejando los satélites que permitirán la comunicación con la tierra.
Estos "satélites" son retransmisiones y forman una red solar, fundamental para una misión que de tener éxito puede salvar a la humanidad de un grave problema climático causado por los combustibles fósiles del pasado.
Una nave grabaría y captaría todo lo posible camino al sol, pasando por todos los planetas hasta llegar al sol.
En el tiempo y en el espacio navegan estas naves interplanetarias, juntas en su viaje galáctico; hasta que el equipo de sensores de una de ellas indica que el final del viaje finalizó, mientras la otra nave comienza su odisea.
La misión es que una de las naves pueda llegar al sol y posarse sobre sus llamaradas ardientes. En la nave Ícaro los sistemas funcionan con normalidad y transmiten su imagen grandiosa.
Grandes llamaradas, de 8000 °C impactarán la nave y no le harán daño, por este motivo es posible que Ícaro logre asolizar.
Pero Ícaro, esta nave, no tripulada por humanos, no se conforma con solo explorar y navegar por el sol. Se autoreplica para explorar las profundidades del sol, donde es cada vez más caliente.
Esta nave mientras envía y envía información a la tierra, muy valiosa, más que todos los tesoros que puede traer de regreso la nave madre.
Las naves Extraen todo lo que deben extraer del sol para investigar y comienzan su viaje de regreso.
La misión de Ícaro es viajar al centro del sol y enviar toda la información necesaria para salvar a la tierra.
Atraviesa todas las capas hasta que por fin llega al núcleo del sol y da término exitosamente a la misión.
Ícaro envía su última imagen, primero se van los sensores, luego el audio y finalmente se apaga .
Dos naves espaciales propulsadas por la energía de la inercia, por la falta de roce en el espacio, y la propia energía del sol.
Mientras las naves van camino al sol, una va dejando los satélites que permitirán la comunicación con la tierra.
Estos "satélites" son retransmisiones y forman una red solar, fundamental para una misión que de tener éxito puede salvar a la humanidad de un grave problema climático causado por los combustibles fósiles del pasado.
Una nave grabaría y captaría todo lo posible camino al sol, pasando por todos los planetas hasta llegar al sol.
En el tiempo y en el espacio navegan estas naves interplanetarias, juntas en su viaje galáctico; hasta que el equipo de sensores de una de ellas indica que el final del viaje finalizó, mientras la otra nave comienza su odisea.
La misión es que una de las naves pueda llegar al sol y posarse sobre sus llamaradas ardientes. En la nave Ícaro los sistemas funcionan con normalidad y transmiten su imagen grandiosa.
Grandes llamaradas, de 8000 °C impactarán la nave y no le harán daño, por este motivo es posible que Ícaro logre asolizar.
Pero Ícaro, esta nave, no tripulada por humanos, no se conforma con solo explorar y navegar por el sol. Se autoreplica para explorar las profundidades del sol, donde es cada vez más caliente.
Esta nave mientras envía y envía información a la tierra, muy valiosa, más que todos los tesoros que puede traer de regreso la nave madre.
Las naves Extraen todo lo que deben extraer del sol para investigar y comienzan su viaje de regreso.
La misión de Ícaro es viajar al centro del sol y enviar toda la información necesaria para salvar a la tierra.
Atraviesa todas las capas hasta que por fin llega al núcleo del sol y da término exitosamente a la misión.
Ícaro envía su última imagen, primero se van los sensores, luego el audio y finalmente se apaga .
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