La extracción de minerales desde el fondo de la tierra ha sido durante muchos años, la principal fuente de ingresos para muchos países y economías; pero en un momento el oro, la plata y el diamante serán muy escasos.
Esta falta de dividendos económicos comienza a precocupar a los grandes conglomerados económicos y comienzan a buscar la mejor estrategia para llegar más, más abajo para extraer los recursos.
La tecnología es un éxito en el comienzo de su instalación, pero hay muchos que dudan de su eficiencia, por ser muy costoso el proceso de extracción.
Los ingenieros del futuro no se quedarán tranquilos hasta lograr el propósito y un grupo de científicos alcanza la gloria, pero una serie de terremotos dará término a una tecnología que pronto queda obsoleta y enterrada en el inframundo.
Hasta que por fin se les ocurre mirar hacia el cielo y comienza la minería espacial.
Primero el foco se manifiesta sobre la chatarra espacial, pero los más ricos buscan grandes asteroides y planetas ricos en minerales preciosos.
Obviamente el problema de transportar los recursos hacia la tierra se hace patente, pero el ingenio humano y la inteligencia artificial logran desentrañar el dilema.
La idea es sencilla en un comienzo. A medida que una nave espacial gigante avanza hacia el universo, va dejando una carretera planetaria a su paso, que transportará, como una gran cinta los tesoros escondidos en el espacio.
Por lo que la llegada de los minerales es una cuestión de tiempo, muy pronto llegan los recursos y también los problemas, porque estas cargas atraen cargas más grandes que amenazan a la tierra con impactarla.
Más tarde descubren que esta carretera espacial es como una red de pescar que atrapa todo lo que se cruza en su camino. Con esto logran millonarias ganancias y de paso protegen a la tierra con un manto estelar contra los asteroides que amenzazan con impactar a la tierra.
Esta falta de dividendos económicos comienza a precocupar a los grandes conglomerados económicos y comienzan a buscar la mejor estrategia para llegar más, más abajo para extraer los recursos.
La tecnología es un éxito en el comienzo de su instalación, pero hay muchos que dudan de su eficiencia, por ser muy costoso el proceso de extracción.
Los ingenieros del futuro no se quedarán tranquilos hasta lograr el propósito y un grupo de científicos alcanza la gloria, pero una serie de terremotos dará término a una tecnología que pronto queda obsoleta y enterrada en el inframundo.
Hasta que por fin se les ocurre mirar hacia el cielo y comienza la minería espacial.
Primero el foco se manifiesta sobre la chatarra espacial, pero los más ricos buscan grandes asteroides y planetas ricos en minerales preciosos.
Obviamente el problema de transportar los recursos hacia la tierra se hace patente, pero el ingenio humano y la inteligencia artificial logran desentrañar el dilema.
La idea es sencilla en un comienzo. A medida que una nave espacial gigante avanza hacia el universo, va dejando una carretera planetaria a su paso, que transportará, como una gran cinta los tesoros escondidos en el espacio.
Por lo que la llegada de los minerales es una cuestión de tiempo, muy pronto llegan los recursos y también los problemas, porque estas cargas atraen cargas más grandes que amenazan a la tierra con impactarla.
Más tarde descubren que esta carretera espacial es como una red de pescar que atrapa todo lo que se cruza en su camino. Con esto logran millonarias ganancias y de paso protegen a la tierra con un manto estelar contra los asteroides que amenzazan con impactar a la tierra.
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